Sostenibilidad Química

9 Abril de 2019 CASO INTERNACIONAL: REGULACIÓN SOBRE PLOMO Actualmente, el sector industrial se enfrenta a múltiples retos impulsados principalmente por factores como la disminución en la disponibilidad de recursos, la normatividad, el aumento en los costos de producción, las cargas tributarias, entre otros. Esto implica que el sector productivo esté en constante bús- queda de soluciones sostenibles y rentables que respondan a estos nuevos escenarios. En el caso de la industria de pinturas y revestimientos, el uso del plomo ha sido uno de los principales desafíos, que al ser un elemento metálico, flexible y altamente reactivo, puede generar efectos adversos a la salud y al ambiente. Según la OMS, esta sustancia afecta especialmente la salud de los niños y puede provocar patologías severas en el cuerpo humano. Aun así, tradicionalmente ha sido usado de manera masiva en pigmentos inorgánicos para los productos finales y, debido a propiedades como la resistencia a la corrosión, algunos de sus compuestos se han empleado en diferentes revestimientos como esmaltes, lacas y barnices. A nivel ambiental el plomo es una sustancia tóxica para las plantas, los animales y microorganismos. Se bioacumula en la mayoría de los organismos, con exposiciones ambientales que ocurren a través de múltiples fuentes y vías, debido a esto, a nivel mundial se están generando acciones, voluntarias y regulatorias, para limitar su uso y promover el uso de sustancias sustitutas. En concordancia, y con el propósito de mitigar los efectos ad- versos del plomo en la salud y el ambiente, se han establecido políticas públicas en cerca del 36% de los países del mundo. En el caso de Latinoamérica, algunos de los pioneros en el esta- blecimiento de medidas regulatorias para limitar el contenido de plomo en pinturas son Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Gua- yana, México, Panamá y Uruguay, allí, para el 2018, se establecían lími- tes de 600 ppm o superiores. Actualmente, Brasil se encuentra en el proceso de transición para reformar la Ley No. 11.762 de 2008 , la cual establece como límite 600 ppm para pinturas arquitectónicas y pinturas infantiles (temperas y pinturas que recubren los elemen- tos en contacto con niños). Con la reforma, se busca modificar el lími- te a 90 ppm de plomo en pinturas y revestimientos producidos e im- portados en el país, siendo este el estándar adoptado por países como Estados Unidos y Canadá. (Acoplásticos: Laura Aponte)

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